Dejado en esta tierra, por algún místico motivo, o por lo menos eso es lo que le gusta creer. Ha vivido muchas malas eventualidades a comparación de las buenas en su vida, creyente acérrimo de su fe pero a su manera, insipido y totalmente hiriente, si es que necesita serlo, sin que esto le de ningún tipo de remordimiento. Convicto y confeso admirador de si mismo y nadie más. De lengua viperina y áspera sin temor a quien lo rete la pruebe. Pensativo y calculador, nunca contesta inmediatamente siempre está pensando que decir antes de atacar. Fumador compulsivo y adicto al cafe intravenoso matutino y a toda hora que pueda inyectarselo. Increiblemente confia en pocas personas.